Durante el siglo XIX se reconoció que el juego cumple un papel importante en el desarrollo infantil. Como resultado, en Europa prosperó la industria de las muñecas. Ya en 1824, los alemanes habían creado un mecanismo que permitía a sus muñecas decir “mamá” y “papá”. Años más tarde, todavía en el siglo XIX, fabricaron muñecas que caminaban. El inventor americano Thomas Edison incluso diseñó un tocadiscos en miniatura que lograba que algunas muñecas “hablaran”. Mientras tanto, los franceses crearon la Bébé Gourmand, que podía comer. También destacaron por sus muñecas tipo maniquí, que venían vestidas con trajes muy elaborados y para las que se vendían accesorios como peinetas, prendas de piel, abanicos y muebles.
Durante el siglo XX hubo un crecimiento extraordinario en la producción de muñecas. El empleo del plástico en la década de 1940 permitió fabricar modelos más baratos que a la vez tenían muchos detalles. La muñeca Barbie de plástico ha dominado el mercado desde su aparición en 1959, pues se han vendido más de mil millones de unidades; tan solo en el año 1997, su creador ganó más de 1.800 millones de dólares gracias a ella.





Fotógrafo: Juan Carlos Mora
Estilista: Oscar Salas
Peluquero: Marc Solé
Modelos: Lily y Alicia
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